Vans

El skate es un arte.

A mediados de año del fatídico 2020, en plena fiebre pandémica por el Covid, se disparó la idea en mi cabeza de contar la historia del Skateboarding peruano. Tuve esa iniciativa, mirando fotos antiguas que no veía en siglos. Siempre adoré el skate, lo practiqué hasta los 18 años. Tengo extraordinarios recuerdos subido en una tabla, momentos que uno quisiera que vuelvan. Afiebrado de impulsos e indagaciones, aquella idea editorial se fue convirtiendo en un reto, más aun, estando encerrado de manera incierta. Treinta años después, sin ningún vínculo directo con ese mundo, salvo, algunos amigos de la infancia que hoy viven en el extranjero, me propuse indagar en serio. Hice contacto con diarios, revistas, biblioteca y con algunos skaters pioneros, así como, promotores y aficionados que poco a poco me ayudaron a ir dilucidando el destello del Skateboarding en el Perú y su impacto en la vida de las generaciones de los últimos 50 años.

Siempre son las fotos las que mejor registran la historia y las que permiten detenerse en detalles claves para recopilar datos. Las imágenes permiten conocer, por ejemplo, cuáles fueron los lugares icónicos de aquellos incipientes momentos del monopatín nacional. Para eso, la fotografía documental es clave y si hay alguien que sabe de fotografía y de Skateboarding, ese es, Francisco Chávez, un skater, convertido en fotógrafo que viene registrando, hace más de dos décadas, a los mejores patinadores que ha dado el país. Fran, como todo el mundo lo conoce, posee un talento innato para retratar y una desarrollada técnica de iluminación, valores, que, sumados a su particular estilo de disparo y gran pasión por lo que hace; lo han convertido en el documentalista más emblemático y querido de la comunidad rodante nacional.

Para llegar a Fran, tuvimos que investigar un poco, teníamos referencias de otros fotógrafos que también poseen gran portafolio, algunos han emigrado y otros, abandonaron, tan simple como eso. Pero, Chávez tiene una historia particular. Es un skater nato, que, literalmente, vive para el Skateboarding. Su fotografía traspasa lo puramente técnico. Francisco Chávez es un documentalista de oficio, con mucha intuición y un ojo de alta precisión para la captura de la acrobacia y en general, para leer toda la escena urbana. Fran ha trabajado para las dos revistas más importantes de Skateboarding peruano y publicado en varias publicaciones especializadas a nivel latinoamericano.

El fotógrafo peruano está viviendo una temporada en la ciudad de Ica, así que fuimos en su busca para entrevistarlo y proponerle realizar el detrás de cámara de una sesión fotográfica de skate callejero, a manera de taller, algo que siempre quisimos hacer y que les contamos a continuación.

 

Primer Día.
Foto: Gustavo Sualar

Luego de las coordinaciones, estamos en el primer spot, en la entrada a la Iglesia Señor de Luren. Ahí fuimos sorprendidos por la primera maniobra a cargo de Carlos Ascencio, un skater de gravitaciones insospechadas, un capo que hace rato debería estar fichado por alguna marca.

Foto : Gustavo Sualar

La exhibición se inicia con un clásico “ollie” sobre el hidrante, elemento urbano icónico del Skateboarding. Antes del salto, Francisco ha configurado su esquema de luz, poniendo dos focos con parante en paralelo, uno invadiendo la pista y el otro en la vereda; ambos previamente programados. La cámara que utiliza es una Canon 6D Mark II, equipo que incorpora prestaciones alucinantes, como el sistema AF Dual Pixel, que permite el enfoque rápido (45 puntos en cruz) de maniobras vertiginosas. Su óptica, es un ojo de pez Zenitar de 16 mm. un poderoso lente ruso. Fran tiene mucha experiencia haciendo esto, cuando parecía que recién empezaba todo, nos sorprende diciendo que ya tiene la toma. La logró al primer salto. Ahora nos vamos al skatepark para el siguiente truco.


Ollie / foto: Francisco Chavez

 

Minutos después estamos en La Tinguiña, el lugar luce muy descuidado y la luz solar comienza a desvanecerse. Ché Carlitos parece volar en cámara lenta y consigue un perfecto “Frontside Ollie”. El esquema de luz para esta toma es similar al anterior, Francisco utiliza sólo una luz con parante y un flash que coge con la mano, al estilo de los grandes fotógrafos americanos, pioneros del género. El artista controla los flashes con un disparador inalámbrico, accesorio que le permite disponer de toda su gran técnica, sincronizando las luces a su antojo con cada acrobacia. El resultado es asombroso.

Foto : Gustavo Sualar

Esperamos a que el documentalista haga una pausa para seguir preguntando sobre la forma de iluminar y Francisco nos revela que en muchas de sus fotografías no utiliza luz artificial: “A veces me pasa que estoy nostálgico y veo en mi mente todo en blanco y negro, contrastado y quiero que mis fotos luzcan dramáticas, con grano grueso y sombras. Otras veces estoy motivado y quiero que todo se vea híper nítido y uso hasta tres flashes, como para una foto de anuncio…”

Fs ollie / foto: Francisco Chavez.

 

Acerca del skater, Fran nos comenta lo siguiente: “Conozco a Carlos desde hace unos meses y en poco tiempo nos hicimos buenos amigos, su skate es súper agresivo y veloz. Admiro mucho la determinación de la gente, en este caso, Carlos es una persona con mucha determinación y eso es algo que motiva a capturar sus maniobras y beber unas cervezas al final de la sesión”.


Foto: Gustavo Sualar.

El trabajo que logra este team es sorprendente. Esta experiencia nos permite ingresar en la burbuja de los skaters y apreciar la esencia de esta estirpe que nunca se rinde, que se toma la vida como un reto infinito, el reto de disfrutar la perseverancia, de intentarlo mil veces, de caerse y levantarse hasta lograr la hazaña de la perfección. Por un momento, sentimos ser parte de esto y lo disfrutamos al máximo.

 

Segundo Día. –

Foto: Gustavo Sualar.

Nuevamente en la calle, nos encontramos exactamente en el parque La Florida, ayer quedaron maniobras pendientes y todos estamos muy ansiosos por realizarlas. Antes del inicio de la sesión y mientras el skater practica el truco, aprovecho para hacer un video y seguir preguntando. Fran nuevamente arma el esquema de iluminación con un tacho de luz y parante, sumado a un flash en el piso (escalera) Esta vez la maniobra no ha sido fácil de lograr, pero nada parece imposible para el fotógrafo y el patinador. Tras muchos intentos, finalmente, llega el éxito. Francisco congela a Carlos, primero, en modo “Noseslide” y después en un bello “Crail”.  El choque de puños en señal de victoria es el cierre de esta intensa jornada llena de alucinantes saltos y gravitaciones; actos, que para quienes no lo entienden, podrían parecer suicidas, pero, que, por el contrario, son expresiones vitales de una tribu urbana, que vive encapsulada en su mundo, que se reafirma y desafía constantemente y que siempre está dispuesta a pasarla bien y resurgir con mucho más impulso. Agradecidos a Fran y Carlos por la clase maestra de fotografía y por la increíble performance acrobática, respectivamente, nos despedimos hasta la próxima sesión.

Noseslide / Foto: Francisco Chavez.

 

ENTREVISTA :

Eran finales de los convulsionados años ochenta. La población, especialmente, la juventud de Lima de aquel entonces, había atravesado por momentos muy complicados debido a la violencia terrorista y, de hecho, también, debido a los abusos y malas decisiones gubernamentales que hicieron que el país se vaya a la quiebra en todos los sentidos. Muchos amigos y familiares de todos emigraron a donde pudieron para estar mejor, pero, también, muchos más se quedaron, a resistir, a querer cambiarlo todo, a esforzarse más y soñar con que, en algún momento, volverían a inflarse el pecho de orgullo por este país maravilloso, tan insospechado y tan fotogénico al que queremos tanto. En esa coyuntura, un pequeño de apenas 7 años, cogía el skateboard de su hermano mayor y recorría las calles de su barrio, parado, imaginando estar en una alfombra voladora, escudriñando la vida sobre ruedas. El niño aprendió rápidamente a patinar gracias a Berning, quien antes de heredarle su delgada tabla, lo aleccionó categóricamente: “siempre parado, nunca te arrodilles”. Así, se iniciaba la vida rodante de Francisco Chávez, el documentalista de skateboarding más emblemático del país y uno de los mejores de la región latinoamericana.

A continuación, una charla con Fran, el fotógrafo de los skaters peruanos. Este material es parte de la historia “50 años de Skateboarding en Perú” libro que está en proceso de creación.

– ¡Hola Fran! Para comenzar esta charla, cuéntame, ¿cómo llegó el skateboarding a tu vida?

– Yo creo que fue primero por mi hermano, él tenía un skate pequeñito, de los setenta, él me enseña a avanzar parado en el skate, “no te arrodilles, siempre anda parado” me decía. Yo aprendí gracias a él. A mí me parecía súper atractivo, para ese entonces, yo era apenas un niño, poder estar parado en una tabla y que esa tabla me transporte a otro sitio. Era mágico, era como una alfombra voladora, sentía una huevada así. Tenía la necesidad de experimentar eso todos los días. Paraba con mi skate para todos lados, tendría unos siete años, creo que allí empezó.

– ¿Ya tenías tu propio skateboard?

– Agarraba el de mi hermano, él ya no lo usaba. En esa época, ya alguien que tenía 18 años, era viejo para eso, entonces yo lo chapé. Pero, pasó algo muy curioso, creo que mi niñez ha sido un poco rara, porque en el barrio donde viví ya no había niños, la generación de mi hermano sí vivió eso de que te buscan, te silban y tienes tu mancha, en cambio, en mi generación no. Un chico de mi edad vivía en una cuadra y el otro vivía a 5 cuadras y no había más, todos eran mayores. ¿Con quién jugaba yo? Con la gente del colegio. Entonces, me volví un tipo de niño que le gustaba investigar, leer revistas. Si me gustaba el béisbol, investigaba sobre eso. Tenía una enciclopedia en mi casa y me obsesionaba buscando cosas por letras. Eso pasó con el skate también. Recuerdo que, a principios de los noventa, había un programa de televisión que se llama “Surfari Latino” en canal 11. Yo me pegaba mirando hasta que llegue la parte de skate, hasta lo grababa en vhs. En ese programa fue que yo conocí a la gente del skateboarding peruano. En esa época, no era que te hacías un video para youtube, en ese tiempo salías en la tele, ósea, eran estrellas. Recuerdo haber visto al Chuyo, a Hali Estrada, quien ahora tiene la marca Choncordia en Estados Unidos, Virgilio Martínez, que ahora es el mejor chef del mundo, entre otros, y cuando los he conocido en persona ha sido más increíble todavía.

– ¿Cómo era tu nivel de patinaje en ese momento?

– En ese tiempo, yo solo miraba, no sabía hacer ni un “ollie”. No tenía a alguien a mi lado de quién aprender, no había tutoriales como ahora, no había internet (risas) Ahora hay de todo. Hay un amigo de Ica que se llama Abello Cepero, él es trovador. Hoy vive en Holanda. Recuerdo que se fue a Lima de vacaciones, estuvo como 20 días, y regresó haciendo “ollies”. Volvió con un skate de 2 colas. ¡Qué es eso huevón! ¡¿2 colas?! Me quedé impresionado. “Sí, así se usa ahora” me dijo. Su tabla tenía ruedas chiquitas, usaba pantalón ancho. En 20 días vino transformado. Yo lo miraba subiendo la vereda en “ollie” una tras otra y no lo podía creer. Entonces, comencé a intentar, una, dos, tres, hasta que se separó el skate del piso broder, dije: “se acabó, se acabó toda mi vida, porque desde ahora soy otra persona”, y yo les decía, “yo voy a ser fotógrafo de skate” y todos se cagaban de risa, “qué habla este huevón” decían.

– ¿Cómo supiste que te convertirías en fotógrafo de este deporte?

– Una vez llegó a nuestras manos una revista de skate que se llamaba 360. Era una revista española que la trajo el tío de un amigo. Antes no existía el celular, entonces cuando llegaba una revista todos metían la cara para mirarla página por página, querían ver todo rápido. Yo dejaba que ellos la vieran y cuando terminaban yo la cogía y podía quedarme pegado mirando una fotografía hasta 10 minutos. Yo no entendía, eran unas fotazos, pero por qué eran unas fotazos, por qué tienen tanta luz, las sombras, de dónde viene la luz. Esa luz no es del sol, esa es otra luz. Yo sabía instintivamente que algo pasaba o por qué se veía todo esférico, por qué se ve deforme. Yo no sabía qué era un ojo de pez. Veía el tubo de la rampa doblado, distorsionado. Entonces, me ponía a investigar.

– ¿De qué manera investigabas en esos tiempos?

– Qué hacía, eso es muy loco. Comencé a mirar algunos videos que nos llegaban, en algunos podía ver a los fotógrafos cómo tomaban las fotos, poniendo el flash con la mano, antiguamente era así. Me daba cuenta que los fotógrafos se ubicaban súper cerca, le enfocaban la zapatilla al skater, me fijaba en todo eso. Buscaba revistas en los quioscos o en la avenida Colmena, allí vendían unas antiguas de la editorial Zeta y gracias al destino pude conseguir algunas donde yo reconocía fotos del video que había visto. Entonces ponía mi vhs y decía: “aguanta, aguanta, ésta es pues huevón! Y hasta ahora me emociono con eso. Me daba cuenta de los verdaderos colores, por ejemplo, del pantalón, de las zapatillas que usaban los skaters, porque en los videos salían opacos. Y me quedaba mirando las fotos, pegado, mirando la gente que estaba detrás de la maniobra, o reconocía a otro skater.

 

– ¿Qué edad tenías en ese momento?

– 14 años más o menos. Yo estaba enamorado de esto. Pobrecita mi mamá, imagínate, me veía ponerme el pantalón gigante, a veces me ponía el arete…

– Estabas enganchado…

– Sí, además en esa época yo patinaba mucho, ya no es como ahora…

– ¿En aquellos tiempos sabes si había fotógrafos locales de este rubro?

– ¡No existía la fotografía skate en el Perú! Yo veía fotografía en revistas y en algunos videos podía ver cómo trabajaban los fotógrafos con el lente blanco, esos Canon. Y podía darme cuenta que ponían un parante acá y otro allá, “¡ah! Así es la huevada” Me di cuenta que ponían los flashes separados de la cámara.

– ¿Cómo conseguiste tu primera cámara?

– La primera cámara que agarré fue cuando entré la universidad, fue una reflex (Nikon FM10) allí había muchas cámaras, tú hacías tu cargo y te llevabas una, pero yo quería la mía y me compré una Zenith, rusa, con esa cámara hice mis primeras fotos. Y es muy curioso cómo la conseguí. Ese día yo iba a salir con una flaca y me fui a “la cachina” a comprarme una camisa, en esos tiempos vendían buenas cosas por allí. Tenía 70 soles y caminando veo la cámara y pregunto, ¿cuánto cuesta señora? “70 soles” ¿en serio? ¡Ya, dámela! Y me la compro.

– ¿Y la camisa?

– Ya así nomás de loco, me puse un polo y ya, pero fue como que la cámara me estaba esperando, 70 lucas justo, ni le regateé, solté la plata nomás y chapé, no revise nada, sólo la cogí y quería correr, sentía que había robado la cámara. Por suerte, estaba en excelentes condiciones y con esa ya me comencé a desarrollar más. Tenía un lente 58 mm. Después le compré una tele objetivo, en la cachina también, estaba hongueado, pero servía.

– ¿Cómo salían tus primeras fotos de skate con tu primera cámara?

– Con esa cámara tuve un flash electrónico “chinito” y tomaba y me daba cuenta que no era igual. Entonces decía “cómo carajo separo la cámara del flash, porque comprar un radio te costaba un riñón en esa época. Entonces, descubrí que, con cables de audio, podías separarlo poniendo la zapata en la cámara y el empate en el flash. Hice eso, lo probé y funcionó. Andaba con mis treinta metros de cable en la mochila y así tomaba. Un flash con eslava y el otro con cable. Dije, no me voy a dejar vencer. Tengo que hacer fotografía y así tuve mis primeras fotos con el flash separado.

– ¿Y en la universidad qué te enseñaban en fotografía?

– Te enseñaban a usar la cámara, ósea, velocidad, barridos, esas cosas técnicas no. Aprendías a usar la cámara y a revelar en el cuarto oscuro. Yo casi jalo fotografía, era el peor en el salón. Pasaba que a la mayoría no le gustaba el curso, sabía que tenían que pasarlo, pero era pesado, preferían redacción, otras cosas. A mí sí me gustaba y casi jalo (risas).

– ¿Cuándo empieza tu impulso mayor en la fotografía?

– Hubo un punto de partida, considero que hubo una persona que fue importante para esto, se trata de Félix Faucher, un skater peruano canadiense que conocí y que también se convirtió en fotógrafo allá, en Canadá. Yo había escuchado un rumor sobre eso y me pareció bien, yo no lo veía hace tiempo y creo que él tampoco se acordaba de mí. Un día yo estaba pasando con una amiga por el Bowling de Miraflores y veo que se dispara un flash a cierta distancia, chequeo y veo un tumulto de gente con un tipo agarrando un flash y pense: “ese es Peter” un amigo, y veo otro amigo más allá y en eso reconozco a Félix que estaba haciendo fotos. La verdad es que me invadió un sentimiento, solo odia pensar: “qué hago aquí caminando, debería estar haciendo eso” “por qué no estoy haciendo eso”. Me quise acercar, pero ya me fui nomás. Desde allí empecé con esa idea del cable para el flash. Era locazo, porque en ese tiempo Félix llegaba al skatepark con una maleta de ruedas llena de flashes, con sus trípodes, etc. Y yo llegaba con una mochila, de esas militares y con una caja de madera donde ponía mis cables y le ponía cinta scotch, era loco, la gente me alucinaba.

– ¿Qué te decían los skaters?

– “A ver, Fran, tómame, tómame” les daba curiosidad que les tome con mi cámara, porque la de Félix era “la cámara” tenía una Nikon increíble, entonces en una de esas Félix me dice, “ya me acordé de ti” Y me dijo algo que siempre se me viene a la mente: “yo logré hacer una exposición en el C.C. Ricardo Palma y tengo el contacto de mi padre, él trabaja en la embajada de Canadá, como diciéndome, tengo esas ventajas. “Tú eres un buen fotógrafo, mira, con lo que tienes, estás haciendo algo chévere, no dejes de hacer fotos” Para mí fue increíble que alguien que yo respetaba como fotógrafo, sus fotos son muy buenas, me dijera eso.

– Te incentivo a seguir…

– Es locazo porque cada vez que subo una foto, él siempre está comentado, siempre está allí diciéndome: “Increíble Fran! Me cagaste la cabeza con esa foto. Qué buena iluminación” siempre me comenta. Para mí es muy loco que alguien a quien yo admiré muchísimo, ahora ese tipo mira mi trabajo. Es una admiración mutua. Incluso me ha pedido mi opinión directamente sobre algunas fotos. Increíble.

– De alguna manera contar con equipo mínimo te exigía mayor creatividad, y eso de los cables era ingenioso. De la improvisación muchas veces también se obtiene buenos resultados. Tienes un gran dominio de la iluminación en exteriores ¿Cómo fuiste puliendo eso?

– Creo que fue porque veía de forma obsesiva los videos de Skateboard, pero yo ya no veía los trucos, veía a los fotógrafos. Veía dónde ponían las luces y había esquemas de iluminación que para mí eran absurdos, yo no entendía porque ubican las luces en esos lugares. Y probando me daba cuenta que sí funcionaba. La luz tiene que estar aquí y no allá. Me ponía a cranear y lo ponía en práctica. No me salía en prima obvio, pero cada vez era menos la probabilidad de error.

– Sé que también probaste el medio formato?

– Sí, después me compré una RolleiFlex. Cuando conocí el medio formato para mí fue otra huevada. Amaba esa cámara, tomar en medio formato era increíble. Además, me daba gusto haberme comprado una cámara en la cachina y con eso ganarme el pan. No es que me compré esa cámara porque sólo me gusta la fotografía y ya está, no, yo hice algo con esa cámara.

– Tu trabajo se ha publicado en varias revistas importantes de skateboarding a nivel latinoamericano, principalmente en Grind y Slide de Perú. ¿Cómo fue tu experiencia como fotógrafo y director de fotografía de esos medios?

– Eso fue muy divertido porque ambas iniciaron juntas y yo hacía fotos para la dos. Era muy cómica a veces la situación porque en la mañana llegaba el director de Grind a mi casa y mi mamá lo veía, él entraba saludaba y se llevaba su portada y todo el material que había hecho. Y en la noche llegaba el de Slide (risas) Yo siempre sabía que iba a salir en cada revista y ellos me pedían: “Fran, enséñame que va a sacar pues” y yo no les decía nada, “no puedo” les decía, y ambos se quedaban con las ganas (risas).

Con respecto al trabajo, al inicio yo sólo era fotógrafo, pero luego la escena creció y tuvo un período muy bueno económicamente y la verdad es que podías mantenerte con el skate, no tanto como vivir bien con hijos, pero te podías mantener. Los skaters se podían llevar hasta 5,000 mil soles mensuales. Entonces al haber más actividades, más eventos, al director, que era mi amigo, ya se le escapaba de las manos y me pidió encargarme de la dirección fotográfica y él ya se encargaba de las ventas, de la publicidad. Yo, incluso, hacía algunos artículos y definía que podía salir primero y que no.

– ¿También había fotógrafos extranjeros en esos medios?

– Se trabajaba con algunos fotógrafos, había uno de Costa Rica, otro de Colombia, como freelancers, yo me encargaba de editar sus trabajos, ver, esta chica, esta grande. Estuve 7 años en Slide y 10 años en Grind. Fue una gran experiencia para mí. Luego pasó el boom, porque las marcas dejaron de apoyar, los encargados prefirieron trabajar con influencers y la gente se quedó sin auspicios. Cuando se quiso retomar, vino la pandemia.

– ¿Pensaste en emigrar y llegar a las revistas internacionales?

“Hice mi plan, quise viajar, tenía pensado buscar contactos para trabajar en Estados Unidos pero me negaron la visa 2 veces y me llegó al pincho porque me ponía a pensar qué hubiera pasado si hubiera ido, de repente lo hubiera logrado o no, pero también pensaba ¿Y Perú? Yo consideró que acá serví más que en otro país. Quizás pude haber ido y luego regresar, pero no es lo mismo como estar acá, con la gente de acá, en tu escena. Pero cómo es la vida, al final, los fotógrafos de allá me terminaron conociendo porque cuando el skate aquí estuvo en su mejor momento comercial llegaron varios teams gringos y con ellos los fotógrafos de allá que yo los conocía de las revistas. Yo los identificaba y me acerca a saludarlos y a presentarme como fotógrafo local, enseñándole mis fotos en las revistas, conversando con Michael Burnett, con Anthony Acosta, Ian O´Connor. Era increíble. De hecho, Ed Dominic, un gran fotógrafo, me prestó pilas para mi flash, nos hicimos amigos. Locazo. Compartí con ellos con muy buena onda. Son experiencias que te conectan y te cargan positivamente. Todos opinaban bien de mis fotos y eso es muy alentador.

– Y son las cosas que te hacen sentir que debes seguir adelante…

Sí. Cuando me felicitan por mis fotos, no siento que me engrandezco, sino que me motivo, me emociono. Incluso conversando con los fotógrafos famosos, ellos se daban cuenta de la diferente realidad de los fotógrafos acá, me decían que, por ejemplo, si ellos necesitan comprar un lente, pueden trabajar pintando una casa y se lo compran. En cambio, ellos veían que yo tenía un buen equipo, pero sabían que me había costado un culo. A ellos no les cuesta tanto, hasta pueden vender su equipo y comprarse otro sin problema. En cambio, para mí, mi cámara es mí cámara, no la vendo por nada. Ellos tienen más accesibilidad y el sentimiento es diferente. Por eso se sorprendían que yo esté apoyando esta escena y que rentablemente no me convenga, pero sabían que era mi escena y había como un respeto, yo podía percibí su admiración por eso.

 

– Hay como una nueva fiebre de skate en el Perú. Tú, que has visto crecer y desarrollarse a muchos skaters ¿Qué opinas del trabajo de Angelo Caro y su paso por las olimpiadas? ¿Ayuda eso a volver a activar el deporte?

– Considero que eso es muy positivo. Ayuda mucho, pero eso fortalece sólo una parte del skate. A ver, si tú quieres ser un skater competitivo, puedes optar por el camino que está siguiendo Angelo u otro skater alrededor del mundo, que son skaters de competencia. Pero, eso no es todo el skate en relidad. El skater promedio llega a ser profesional, de repente, no competiendo, si no, también, fajándose en la calle, haciendo entrevistas, saliendo en tal revista, haciendo videos. Por ejemplo, un skater que hizo un video de 20 minutos y que lo grabó durante dos años y ese material lo publican en las mejores websites del mundo del skate. Entonces, así también puedes llegar a ser un skater profesional. Actualmente eso se ha visto afectado, especialmente en Perú, debido a que las marcas ya no apoyan, ya no auspician teams como antes, entonces sólo queda la otra opción, ser skater competitivo y afiliarte a la federación de skate (patinaje). El tema es que no todos quieren hacer eso. Si yo fuera chibolo, yo no me metería a ser competitivo, porque no me gusta eso.

– ¿Por qué lo dices?

– A ver, dicen que el skate es un deporte y yo lo respeto, para mí, claro que es una actividad física, pero, para mí personalmete, el skate es un arte, es perfectible, es hermoso. Ver los movimientos, la cultura misma del skate. Nunca el skater está solo en sí. “sólo necesitas tu skate y la calle”, mentira. Siempre hay fotógrafos detrás de ti. ¿Cómo le cuentas a la gente que hiciste tal maniobra? Allí está el que te grabó y el otro que te tomó la foto, el ilustrador que hiso una obra de arte en una tabla de skate…. También hay todo un tema contra cultural detrás muy interesante. Es una burbuja. El mundo se puede estar cayendo a pedazos y nosotros estamos felices porque estamos metidos en nuestra vaina ¿manyas? Y me gusta eso del skate. Entonces, decir que el skate es un deporte, yo diría que es mucho más que eso. De hecho, como te dije, para mí, personalmente, es un arte.

– Dentro de tu experiencia como fotógrafo ¿dirías que el skateboarding es elitista actualmente?

– No, no lo creo. Lo que sí es un poco selectivo, porque ser skater no solamente es andar en skate, hay un estilo detrás de todo eso, un estilo de vida. Es algo que lo llevas siempre,  No es un tema de estatus diría, es un tema de estética. Te digo que es selectivo, porque si un skater es agresivo, patina a lo loco, entonces eso va con su forma de vestirse, tiene un skate diferente. Hay otro quizás que es más técnico, entonces su look es más hiphopero. Acá en Perú, antes sí fue un poco elitista. Para montar skate tenías que tener plata. Es caro. En realidad, es un deporte caro. Incluso hoy que es más accesible, un poco más económico, sigue siendo caro. La gente que tenía dinero, podía acceder a ser skater. ¿Dónde encontrabas skaters? En Miraflores, San Borja, La Molina. Difícilmente, en esos tiempos ibas a ver a un skater de Comas como ahora, que -dicho sea de paso, hoy la rompen. Hoy tú vas a Comas y salen 20 chibolos que destrozan y tú no sabes quiénes son. De allí es Axel Saavedra. Un excelente skater que se viene con fuerza. Volviendo al tema, yo tuve la suerte de que mis tíos que se fueron a vivir al extranjero, me traían tablas, zapatillas, pantalones. Toda la ropa que se usaba en ese momento. Fui muy afortunado y por so pude seguir haciendolo.

– ¿Cómo fuiste perfeccionando tu estilo? ¿Cómo fuiste perfeccionando tu fotografía hasta llegar a un nivel profesional, que no tiene nada que envidiar a un fotógrafo de Thrasher Magazine por mencionar alguna revista tope?

– Mucha práctica. No sé si llamarlo, gusto, obsesión, amor. Yo sentía la necesidad de llegar a un gran nivel. Miraba una foto de una revista de skate americana y decía: yo voy a llegar a ese punto (señalando con el dedo) y al principio me frustraba porque no veía ese punto. Entonces, seguía investigando, tomaba muchas fotos en mi casa, a mi sofá y trataba de ver la forma de perfeccionarme. Me obsesioné mucho con el tema de la técnica. Hoy si hago la comparación, entre una foto de afuera y una foto mía, bueno, no están igualitas, pero hay un nivel de iluminación que se nota.

– Sin duda, estas al mismo nivel…

– Lo que yo también quería es darle a Perú, a los skaters peruanos una imagen digna. Porque ellos están exponiendo su vida , su integridad fisica por tú puta foto weon.. No le puedes dar una foto de mierda. Y si ellos están en un nivel casi gringo, por qué yo no voy a estar a ese nivel en mi fotografía. Entonces, mi esfuerzo también era por ellos. Muchas veces, yo les enseñaba las fotos y eso les servía como incentivo para seguir mejorando hasta lograr el truco y salga la foto, el video. Era increíble. También va por allí el tema. Además, yo veía que Chile, Argentina, estaban muy desarrollados en fotografía de skate, tenían buenas fotos y acá no había. Entonces, viendo esa situación es que yo decido hacerlo, dije, “voy a meterme a esto”. También había otros chicos que empezaron a hacer fotos y eso me daba mucha alegría, que se sumen. La idea era que los skaters de acá tengan sus imágenes, así como las tenían en otros países.

– ¿Es esos momentos que se publican las primeras revistas del rubro?

– Claro, eso empieza en el año 2007. Ambas revistas Slide y Grind empiezan juntas y ellos me contactan. Cuando yo empiezo a hacer fotos de skate no existía nada de nada. Hacía fotos porque hacía fotos. Yo recuerdo que tomabas las fotos, las imprimía en papel y al día siguiente iba a Larcomar con las fotos y le daba su foto a cada skater, “mira, tu foto” y era locazo. Algunos querían pagarme, pero no, solo era para que la tengan. Todos se iban contentos con su foto y es así como en la comunidad, en el círculo del skate, se comenzó a vociferar “oe, Fran está tomando fotos”, “le está siguiendo los pasos a Félix” y ya cuando deciden hacer las revistas, me dicen “Fran, tú tienes buenas fotos, vamos a hacer una revista de skate” y así se dio.

– ¿Ganaste dinero, fue rentable la experiencia?

– Sí, claro. Digamos que no me compré la «grand vitara», pero podía vivir de eso. Yo creo que económicamente la etapa fuerte de mi trabajo en el skate ha sido entre el 2008 y 2016. Te diría años de oro, buenos tiempos y de allí, ya comenzó a caer, por lo que te dije de las marcas y los auspicios. Eso repercutió en todo. Antes de las revistas, había escena,por supuesto que la habia, pero con las publicaciones se le dio un protagonismo al skater que antes no tenía, se convertía en una estrella. Entonces, las marcas abrían la revista y decián: “quién es este huevón” y te pedía que se los presentes para auspiciarlo. Entonces, ya los skater comenzaban a cuidar más la imagen. Yo los comenzaba a educar en ciertos temas fotograficos, como usar el polito amarillo para que resalte en la foto. O si tenían unas zapatillas que no eran, les recomendaba usar otro color que se iba a ver mejor. Todo lo que este al alcance para poder sacar una buena imagen.

– ¿A qué skaters recuerdas que les hacías fotos en sus inicios?

– A Freddy Wong, mi amigo. Diego Rodríguez, mi broder también. Walter Castillo, Bruno Vega, Yosip Yactayo Peter Chlebowski,, Erick Ziegler, Guillermo “Batman” Vascones, entre otros que la rompían en esa época, 2007, 2008.

– ¿En qué año creaste Vida Rodante?

– En el año 2012. Ese trabajo yo siempre lo hice paralelamente a otros trabajos, incluso una época que tuve auspiciadores, ganaba algo con mi web. Era locazo, otra época. Ahora no tengo ninguno. Para mí, es prácticamente un blog personal. Recuerdo que trabajaba para varias revistas de skateboarding en aquel entonces, pero como yo no era el director, casi siempre estábamos condicionados a las marcas, o a tener una línea que las marcas aprueben. Eso me fatigaba y fue entonces cuando hice algo propio donde pueda expresar lo que yo quisiera. Luego pude notar que no era el únicoque necesitaba expresar sus propias ideas y no tenian la oportunidad de redactar para un medio impreso, así que invité a más personas a colaborar y a expresarse en esta revista virtual. Ya pasaron 9 años de esto y aun tratamos de seguir empujándola.

 

– ¿Has incursionado en video de skate también?

– Sí. Un buen tiempo trabajé para la marca Gzuck. Tenián un team de cinco skaters, siempre necesitaban fotos y videos. Terminé haciendo las dos cosas. Eso era un despelote (sonríe) En el calentaiento yo tiraba la foto,  Veía que estaba bien y quedaba. Me sacaba la cámara y cogía la filmadora y los grababa. La gente al final no entendía cómo yo había hecho la foto y el video al mismo tiempo. Lo que pasa es que el calentamiento se saca la foto y luego el video, así escomo lo haciamos, lo ideal es que haya un filmer y un fotografo y que la foto sea la misma de la toma de video. En esa época hice bastante video viajando por todo el Perú. Me gusta grabar, pero la edición no es mi tema.

 

– ¿Cuándo una fotografía de skate está lograda, más allá de los parámetros fotográficos?

– A ver, tu puedes hacer una foto espectacular, con una iluminación increíble, pero si no rueda la maniobra, la foto no sirve, porque si no es mentira. Eso es así. A mí me ha pasado muchas veces, una súper foto, pero, como no cayó y avanzó, entonces no sirve. Si cae, pone la mano y se para, ya, pero, si no, no sirve. Sería una foto falsa. Hay fotos que salen increíbles, pero al final se salió del skate, no sirve. Ese es un tema, en la fotografía de skate. Me ha pasado un monton de veces que una marca o una revista decidio usar una foto en la que no se concreto una maniobra y al final es negativo para el skater y el fotografo.

 

– Actualmente, ¿cómo se está ejerciendo la fotografía de skate con todo parado?

– Cuando el tema estuvo en su boom, salieron un montón de fotógrafos por todos lados, me llamaban muchos incluso, me preguntaban: “Fran, ¿Tú puedes vivir de eso?” Yo les decía, bueno no sé, la verdad también hago otras cosas. Muchos se querían dedicar a eso porque lo veían rentable. Hoy no hay ninguno. Desaparecieron todos. Dónde está su “amor” por el skate. Muchos hasta se tatuaron la camarita con el skate y hoy no están, quedamos solo algunos, no hay más.

– Y ¿cómo ves eso?, parece que hay una tendencia a que desparezcan los fotógrafos…

– Pues la verdad que sí, en el Perú, económicamente hablando, hacer fotografía de skate es economicamente absurdo para todas las personas que no estan en esto, pero para mí no lo es, porque yo no puedo dejar ese hueco, no quiero sonar a que me la quiero pegar de héroe, pero no quiero dejarlo, quiero que siempre haya buenas imágenes de skate en Perú, entonces ahora lo hago para mi web. Cuando tengo dinero me voy a Lima, hago unas fotos y escribo un artículo para mi portal y la gente lo comparte y es como la nueva revista ahora.

 

– ¿Crees que se reactive nuevamente la escena y que los contenidos editoriales vuelvan a tener apoyo, auspicios?

– Una buna forma sería que las marcas vuelvan a tener teams, cuando las marcas tienen teams y hay un medio de comunicación es que empieza todo el proceso de activación, pero de lo contrario será difícil. Ahora te dan un par de zapatillas y te dicen, si quieres, si no, no. El otro tema es el Covid. Antes podían irse de viaje los teams y juntarse el Adidas Perú, con el de Chile y era increíble, se hacía un video de eso. Ahora eso no se puede hacer más. Si yo me pongo a pensar que eso se va a reactivar o no, voy a terminar dejándolo, entonces, yo lo que hago es cierro mis ojos y para mi yo todavía estoy activo, en mi mente todavía todo es genial.

– Si volviera a llamarte un fotógrafo (un chiquillo que se quiera meter) y te vuelve a preguntar si es una buena opción convertirse en fotógrafo de skate, ¿qué le dirías ahora mismo?

– Primero le preguntaría si patina. Si patina bien, porque nunca va a dejar de hacer fotos de skate por que le gusta el skate. Si no patina es mejor que no se meta porque quizás no va a aportar tanto como alguien que lo vive. Es otra mirada. Yo he visto fotógrafos que se metían a fotografiar y no eran skaters y, a veces, demoran mucho para hacer una maniobra y era como que el fotógrafo les decía: “¡oe´ apúrate pues huevón! ¡Estoy parado como media hora acá” (pone cara de asombro) ¡Qué! Entonces, tú te das cuenta que ese pata nunca se ha subido a un skate. ¡Pa! ¡Fuera de acá! Yo me he quedado haciendo una secuencia 4 horas y encima no salió, ¡no salió! Y el skater se fue triste, deprimido. A darle apoyo, una cervecita. Al día siguiente volvíamos y salía. Así es el skate. Si tú tienes eso, si tú vas a la sesión con eso, entonces, eres un buen fotógrafo/camarógrafo. Por otra parte he conocido un par de fotografos que se dedicaron al skate y que ahora siguen en eso y nunca patinaron. por ejemplo Alexandra Canal es una chica que reside en Estados Unidos y tiene un novio , se llama Eric y  es un buen skater.  Ella no patina pero sin embargo siempre esta registrando buenas fotos en Estados Unidos y Peru, incluso apoya a skaters peruanos cuando viajan a NY.

– De hecho, la paciencia debe ser una virtud del fotógrafo…

-Claro, pero yo no me imagino a mi tomando fotos de fútbol porque no me gusta. No duraría haciendo fotos de fútbol ni dos días con un teleobjetivo. Ni hablar, eso no me importa. Los fotógrafos de fútbol toman las mejores fotos de accion en ese deporte, cuando saltan, lo viven porque aman el futbol y ves el resultado en imagenes… tampoco podría tomar fotos de golf, quizás algunas cuantas me saldrían medio bien, pero el que es golfista y sabe, hace unas fotos increíbles. He visto fotos maravillosas de Golf, de hecho, son fotógrafos que juegan golf. El que se quiera meter a tomar fotos de skate hoy en día, debe tener clarísimo que no va a ganar dinero. Si alguien me llama a preguntar, tendría que ser alguien que sabe que ya ese mercado no es el mismo y que ya nadie te paga por tus fotos. Tendría que ser alguien que ame el skate.

 

– ¿Te gustaría enseñar, quizás realizar un taller?

– Sí, la verdad es que lo estuve pensando en pandemia, lamentablemente tuve algunos problemas personales, pero espero poder hacerlo. Quizás en un próximo viaje de trabajo a Lima pueda aprovechar el tiempo y organizar uno, me gustaría mucho. Me gusta enseñar.

– Esto siempre le pregunto a los fotógrafos profesionales, ¿Qué les puede decir a los fotógrafos jóvenes que les gusta la fotografía, o que quieren iniciarse, pero que en estos tiempos ven la profesión un poco complicada?

– Honestamente, no sé si sea la persona indicada para recomendar algo, porque actualmente estoy trabajando en algo paralelo, pero les puedo decir que, si realmente te gusta la fotografía y te gusta llevarte las imágenes a tu casa, nunca dejes de hacerlo, puedes hacer otras cosas, pero considero que sin fotografía el mundo no estaría completo, entonces es mejor que cada vez existan más fotógrafos que nos dejen imágenes para siempre. Yo les diría que no lo dejen… incluso en un nuevo mundo en el que cada vez se necesita menos de un fotografo en muchas ocasiones. Antes necesitabas un fotografo para algun evento social o una marca de ropa, ahora muchas personas o marcas tienen la tendencia a economizar y hacerlo todo con un celular.

¿Sabías que la venta de cámaras se ha incrementado en los últimos meses?

– Es contradictorio eso, porque si bien es cierto, que ya no hay publicaciones impresas, revistas, ahora están las redes sociales que han crecido enormemente, entonces las fotos se acaban. Antes las fotos te duraban. Ahora tú haces una sesión de fotos y se publican en 10 días y ya está. Necesitan más fotos (contenido) Entonces las marcas están optando por, si necesitan fotos, ya no contratan a un fotógrafo, si no que quieren aprender fotografía. Por un lado, eso está bien porque se enseña, se crean talleres y cursos, pero a la vez eso hace que se cree un exceso de fotógrafos para un mercado reducido. Ahora con las cámaras digitales se puede hacer eso. Si yo soy alguien que tiene una marca de ropa y necesito fotos, te llamo a ti para que me des clases y ya no llamo a Juan para que haga fotos porque considero que estoy gastando mucha plata en eso. Mejor yo mismo hago mis fotos, entonces, te contrato a ti para que mes clases, aprendo y ya no necesito a Juan. Entonces, como marca yo ya no le doy trabajo a otro fotógrafo. Es positivo para la persona que aprende, pero por el otro lado elimino a uno. Con el celular puedes tomarle foto a la botella (señala) le pones tu filtro y te queda pasable y ya está, ya no necesitas fotógrafo.

– Eso parece ser el drama de la fotografía…

– Claro, pero, entonces, ¿qué tienes que hacer? Tienes que hacer que tu trabajo sea superior a eso. Tienes que hacer tu trabajo ¡maravilloso! Para que digan: “¡Este sí es otra huevada!” Eso es lo que tienes que hacer. Y en eso es en lo que yo me preocupé en la fotografía de skate. Trataba de hacer la mejor foto posible para una marca o medio necesite de esa calidad. Entonces, es hacer siempre mejor tu trabajo.

-Fran, antes de terminar, dime ¿Quiénes son tus fotógrafos referentes?

 

– Los que siempre tuve como ejemplo son: Grant Britain , Helge Tsharm, Dave Swift y Atiba Jefferson. Los dos primeros son más antiguos, así que tomaban las fotos de las primeras revistas que tuve 1992, 1993 y sus fotos son brutales. Atiba Jefferson aportó mucho con la limpieza en su trabajo, él hace cada foto con pulcritud y es algo que siempre traté de imitar. Después hay muchos más que son increíbles como Ed Dominic, a quien tuve el gusto de conocer al igual que Michael Burnet, el editor de la revista Thrasher.

 

– Por qué te gusta tanto el Skateboarding?

– Considero que los que estamos en esto del Skateboarding ya sean, skaters propiamente dicho o fotógrafos, camarógrafos, ilustradores, artistas en general; es como si perteneciéramos a una tribu, un círculo con nuestras propias reglas y nuestro propio concepto de éxito en la vida. Es difícil entender esto si no eres skater, pero por otra parte siempre estamos abiertos a nuevas ideas. El Skateboarding me dio libertad y eso es lo que todos necesitamos, sentirnos libres porque si no es así, ¿qué sentido tiene?

 

– Muchas gracias Fran por tu tiempo y por compartir tu trabajo…

Quiero agradecer a SNACK por la oportunidad de expresarme y por publicar mi trabajo. Hoy en día un medio impreso es un lujo y con esto hiciste revivir esa emoción de esperar la siguiente edición. Quiero agradecer a mi prometida Lisa, ella me ayudó a seguir adelante en el momento más difícil y yo pensé que personas así ya no existían.

A mi padre y madre por apoyar mis locuras de adolescente y ser mi cómplice y a mi hermano a quien lo considero mi segundo padre. Los amo. También quiero agradecer a toda la

comunidad Skateboarding por hacerme feliz y hacerme sentir útil y a cada skater que confío en mi para sacarles una foto. Me siento bendecido de estar en esta tribu donde la vida siempre será rodante.

Ica, Setiembre 2021

(ENTREVISTA realizada por G.SUÁLAR para SNACK.

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